Todo está en nosotros

Hace tan solo unos meses abrimos una agencia de préstamos urgentes, debido a la gran cantidad de personas que necesitan préstamos rápidos y urgentes, a causa de la emergencia de alguna u otra situación que no esperaban; sin embargo, desafortunadamente no todas las personas pueden pagar algunos de los intereses, por lo que implementamos varios planes para muchos tipos de personas.

Poco después de abrir y cuando la voz comenzó a correr sobre nuestra flexibilidad de pagos y nuestros amplios préstamos, muchas personas comenzaron a venir a nuestro establecimiento y solicitar sus préstamos urgentes y de otro tipo también.

Uno de nuestros primeros clientes fue un amigo mío, quien no sabía que el establecimiento era mío, algo que prefiero que siga así, debido a que muchas veces los amigos y los conocidos buscan tomar ventaja sobre cosas que no deberían, es decir, pedir favores extraordinarios que no deberían, algo que ya me ha sucedido con anterioridad.

Antes de hacer el préstamo, tenemos personas que se dedican a evaluar a los solicitantes, para ver si es que podrán pagar su préstamo y ver maneras que les favorezcan para hacerlo, si es que la situación es muy complicada, algo que casi siempre resulta en que los candidatos en peor situación puedan ser aprobados y salgan de problemas, por medio de la implementación de simples estrategias.

Supe que mi amigo fue debido a que uno de mis evaluadores le entrevistó y eventualmente aprobó su caso.

Sin embargo, me dijo que el motivo por el cual necesitaba mi amigo su préstamo se debía, según él, “por tener mala suerte” y por dicha razón, según él, todo le estaba saliendo pésimamente mal.

Es muy fácil creer en la mala suerte y en que las fuerzas del universo actúan constantemente en nuestra contra, ignorando por completo nuestros hábitos, al evitar todo tipo de auto evaluación, para entender de manera objetiva de dónde es que provienen nuestros problemas.

Por su puesto que todos en la vida tenemos malas rachas y momentos de desesperación, cuando pensamos que hagamos lo que hagamos nunca saldremos de ahí; sin embargo, la verdad no es esa y todo siempre pasa eventualmente.

Debemos también saber, y ayuda mucho el entender este concepto, que todo lo que nos acontece es directa o indirectamente culpa nuestra, lo que significa que estemos donde estemos, está en nuestras manos salir adelante, si es que realmente lo deseamos y no caemos en la auto pena y en el juzgar a todas las personas a nuestro alrededor sobre cualquier situación adversa que nos acontezca en algún momento u otro.

La mala suerte no es nada más que el resultado de decisiones adversas y contraproducentes que tomamos a lo largo del camino en esta vida, de la misma manera que al tomar un camino equívoco en la carretera nunca nos llevará al destino.

Si es que queremos tener buena suerte, lo mejor que podemos hacer es dormir temprano, despertar antes que el sol, alimentarnos decentemente y tener nuestra voluntad, alineada en un buen camino.